A través del proyecto de las mariposas, los niños y niñas vivenciaron un proceso real de transformación: observaron, investigaron, formularon preguntas y acompañaron el ciclo de vida desde una cercanía significativa.

No solo aprendieron contenidos sobre la naturaleza.
Aprendieron a mirar con atención, a esperar, a cuidar y a comprender que todo proceso tiene su tiempo.

El mariposario se convirtió en un espacio vivo que despertó interés, generó conversaciones y promovió el pensamiento científico.

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